Colección CALAMUS
Bastón de ciego de Rafael Torres Sánchez
Dar tumbos entre los caminos de la vida
Nancy García
Por los caminos del la vida y los bordes de la escritura va el poeta dando palos de ciego con su bastón curvado, llevándonos de un paraje a otro por su más reciente poemario Bastón de ciego, obra en donde Rafael Torres Sánchez logra que confluya una pluralidad de temas abordados con un tono cordial y un ritmo constante, cual si fuera copla o canto que se transmite oralmente.
En esta obra se narra con versos los paisajes de los ranchos o el camino serpenteante. A veces con añoranza se recuerdan los lugares naturales guardados en la memoria, y que ahora sólo son cemento y alarmas que “te sacan del sueño”:
Tú también lo querrías: amanecer en un pueblo
apartado de las carreteras,
dejar que las ciudades se recreen con noticias
funestas.
El olvido y el recuerdo son elementos que aparecen intermitentemente. Siempre juntos, como peleando entre lo que se debe y lo que se siente. Los vemos en los bares, cuando se recuerdan y se olvidan los amores, y en las carreteras en donde no se quiere mirar hacia atrás.
El tono es siempre festivo, de jolgorio de cantina o de ambiente circense; e incluso los problemas o el desamor son tratado con humor e ironía:
Los platos que la noche romperá vas a pagarlo tú
[...]
y es tan grande tu suerte
que hasta pueden cargarte el farol de la esquina,
inservible farol sin poeta ni puta ni perro que lo orine
Se canta a la vida, pero también con la muerte el acento es alegre, te invita a meditar pero siempre con gracia: la muerte, dice el poeta, es el último baile en medio de la fiesta:
Con los pies por delante en tamaño cajón
pues así van a irse, ya verán, inconformes,
sin saber ni siquira de qué sirve bailar.
Se entrevela, a lo largo del poemario, el canto al diálogo y a la importancia de contar historias. El acto de comunicar lo que pasa mediante esa “otra historia” de humor negro que detiene el tiempo en un fin de año; la que se transmite a través de la canción popular y cuya letra todos la saben desde el nacimiento y “La toca desde entonces / el mismo guitarrero”; o aquellas que se cuentan con el lenguaje de los mudos, a señas, como el río y las nubes:
a veces pregunta el río
y las nubes le contestan
[...]
pero ninguno se calla
ni el que escucha ni el que cuenta.
La vida se cuenta con el poema o con el grabado en el viento para que los que vienen sepan cómo transitarla; que sepan cómo se recorre esta vida, que para Torres Sánchez es “un camino con un montón de encargos” que hay que soportarlo con un buen bastón y con la responsabilidad de los palos que se dieron al andar. Este bastón de ciego, al igual que el canto, se transmite de las madres a los hijos hasta que el tiempo te vaya doblando “hacia el suelo”:
Sólo me queda este bastón de ciego,
este palo curvado que pusiste en mis manos
al enviarme al camino con un montón de encargos.
Mira que salió bueno. Toma, te lo devuelvo.
Ver ficha biobibliográfica de Rafael Torres Sánchez