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La escritora Guadalupe Loaeza, junto al arquitecto Manuel Berumen, ofrecieron en junio del 2005, un paseo guiado por los sitios emblemáticos de la Colonia Polanco, una de las zonas de mayor tradición en la ciudad de México. |
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1. Pocas veces tenemos la oportunidad de caminar junto a un escritor y conocer los lugares por donde los personajes de sus novelas cobraron vida. Acompañamos en un recorrido por Polanco a la escritora Guadalupe Loaeza y el sapiente arquitecto Manuel Berumen. Nuestro recorrido inició en el parque Abraham Lincoln. La dominical tranquilidad matutina de la colonia nos permitió caminar serenamente a través del parque. |
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2. Nos detuvimos ante una enorme casa blanca de dos plantas con detalles de cantera en puertas y ventanas. Nuestro entendido arquitecto señaló que esta casa es ejemplo del “ostentoso arte ecléctico de los nuevos ricos de los años 40, que ha pasado a la historia como el estilo Anacrónico Nacional o Charrigueresco”. Loaeza aprovechó para ejemplificar la vestimenta de las emperifolladas mujeres que con laboriosos tocados asistían a esas casas: “así de recargadas eran la vestimenta y los tocados de las señoras y señoritas que venían a las fiestas o a jugar canasta”. |
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3. Continuamos por el mismo parque Abraham Lincoln. Mientras caminábamos, Loaeza recordaba cuando ella era pequeña y había en este parque, jaulas con pájaros y pavoreales. Igualmente recordó que muy a menudo en este parque había exposiciones, presentaciones de libros y múltiples eventos culturales. |
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4. Al poco tiempo, frente a nosotros tuvimos un edificio amarillo de largas ventanas horizontales que contrastaban con el refinamiento “Charrigueresco”. El arquitecto explicó que esta casa era un ejemplo del “Art deco” de Polanco, y de los contrastes que calle a calle se dan en esta colonia. Guadalupe comentó que el estilo de vida de los habitantes de estas casas es el descrito por Carlos Fuentes en La región más transparente. |
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5. Volvimos a internarnos en el parque. En un pequeño remanso de agua, algunos niños jugaban junto a sus padres a poner sobre el pequeño lago, costosas réplicas en miniatura de famosas embarcaciones. La escritora señaló que este era un representativo cuadro de la vida “familiar y costumbrista de la colonia”. |
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6. En Emilio Castelar, volvimos a parar frente a otra casa representativa del arte “Anacrónico Nacionalista”. En la puerta de entrada había un pequeño busto que el arquitecto supuso que era “del dueño de la casa; otro ejemplo del refinado gusto de los nuevos ricos”. Refiriéndose a los vitrales y las ventanas de la segunda planta, Loaeza animó a los asistentes a que imaginaran la vista que se tenía en los años 40 desde ahí, “cuando no había contaminación y se podían ver el Popo y el Ixtla... cuando este parque tenía un lago con pequeñas cuevas; y el silencio era tal que se podía escuchar por las noches el rugido de los leones del Zoológico de Chapultepec”. |
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7. Continuamos por el parque hasta llegar a un alto palomar en cuya cúspide se encuentra un reloj “Nivada Millonaire”. Guadalupe dijo mientras reía, que los de Polanco dicen que gracias a este reloj es que los habitantes de la colonia son muy puntuales. A la sombra de ese palomar terminó nuestro recorrido por el Parque Abraham Lincon y subimos al camión que nos llevaría a través de Campos Eliseos. |
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8. Al poco tiempo llegamos a la Casa Museo David Alfaro Siqueiros, que fue donada por el pintor al pueblo de México 25 días antes de su muerte. Esa casa la habitó el muralista junto a María Felix. Desde 1973, el museo alberga una pequeña parte de las obras de este reconocido pintor. “Una casa tiene voz, la tiene como el propio hombre”: David Alfaro Siqueiros. |
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9. La casa es de tres plantas, en la primera hay dos murales unidos por delgados cables de metal que sostiene unas pequeñas esferas negras. Con esa disposición de las obras, uno se siente envuelto dentro de los murales de Siqueiros. Subimos por la escalera y nos encontramos con varios cuadros de flores y árboles que el pintor regaló a Angélica Arenal Baltasar, uno de sus más devotos amores. En el tercer piso encontramos la Biblioteca del muralista y una cronología fotográfica que nos ilustró sobre algunos pasajes de su vida. |
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10. Al regresar al camión Loaeza leyó su artículo Polanco ¿Quién se llevó tu prestigio?, donde describe esa colonia como el sitio de la “elegancia, lo sofisticado, lo exclusivo...”. Por la lectura, supimos que aquí la escritora recibió su primer beso, donde por primera vez un hombre la siguió con malas intenciones, donde patinó por primera vez en hielo y donde leía la revista Vogue. El texto concluía con el recuerdo de su amiga rica “que vivía en una casa con 100 ventanas y que llevaba una crinolina con muchas campanitas”, cuyo tañido la escritora "cada que pisa Polanco, vuelvo a escuchar”. |
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11. Nuestra siguiente parada fue la Iglesia de San Agustín, la cual tiene una monumental entrada con frailes agustinos esculpidos en piedra. La entrada de la Iglesia es de cristal y como era domingo pudimos entrar en plena misa. La escritora nos señaló que las flores que estaban en los jarrones “eran azucenas demasiado caras”. |
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12. Los fieles eran auténticos arquetipos de la colonia, todos bien vestidos con su reluciente ropa “dominguera”. El atrio de la iglesia está hecho en su totalidad de mármol. El arquitecto Berumen, comentó: “este atrio fue traído para reforzar la opulencia que caracteriza a la colonia”. Al salir del templo, Guadalupe nos confesó que en esa iglesia se había casado su hermana y que ahí en una capilla descansan los restos de sus padres. |
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13. El camión se detuvo intermitentemente para observar las casas de algunos de sus ilusres vecinos. Cuando llegamos a la casa de “Maximino Ávila Camacho”, Loaeza nos recomendó leer Arráncame la Vida de Angeles Mastreta, pues esa novela describe de forma excelente la vida de quienes habitan estas grandes residencias. |
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14. Llegamos a nuestra penúltima parada. El edificio del Conservatorio Nacional, es de dos plantas y tiene la forma de una lira. Fue diseñado por el arquitecto Mario Pani en el año de 1949. El edificio principal tiene un bello y modesto auditorio donde se llevan acabo los conciertos. A ambos lados hay cuatro pequeños salas de concierto en los que se llevan acabo los exámenes profesionales. En la planta superior del edificio central están los pequeños salones de prácticas. El piso de duela y la media luz de este recinto remiten a las horas de dedicación y estudio que requiere un músico para dominar su instrumento. |
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15. Detrás del edifico principal hay una larga explanada que funciona como auditorio al aire libre con cupo para 3000 personas. El aislamiento que da el edificio permite que el sonido del órgano en ese pequeño campo verde se concentre. Tuvimos la oportunidad de probar la maravillosa acústica de este recinto, al entrar al auditorio principal y escuchar el final del último concierto de la Temporada de Verano. |
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16. Nos dirigimos luego al último punto de nuestro recorrido, “El Pasaje Polanco”, creado por el arquitecto Francisco Serrano e inspirado en la forma de las antiguas haciendas mexicanas. Loaeza señalo que en los años 80 había a lo largo de todo este blanquecino corredor elegantes boutiques que vendían artículos mexicanos. Igualmente, comentó que hay una extensísima lista de espera para rentar una habitación en este espacio donde han vivido varios escritores, activistas políticos y joyeros. |
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17. En el centro del corredor hay una magnifica esfera blanca que funciona como un reloj solar La luz del astro solar marcaba ya las dos de la tarde. En ese momento nos dimos cuenta de que habían pasado cuatro horas desde nuestra salida y que el recorrido llegaba a su fin. |
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18. Nuestros anfitriones: el arquitecto Manuel Berumen y la escritora Guadalupe Loaeza se despidieron de nosotros. Así concluyó nuestro paseo dominical por Los barrios de la ciudad en compañía de la escritora que más ha reconstruido en la literatura esta colonia y del sapiente arquitecto que conoce la historia de cada edificio y monumento. |